El ojo se ciega ante lo cinco colores.

Las cinco notas aturden el óido.

Los cinco sabores tornan insensible el paladar.

La prisa y la ambición enloquecen el corazón.

Los objetos preciosos perturban la conducta.

Por eso, el Sabio actúa para el cuerpo, no para el ojo.

Rechaza esto y adopta aquello.

Ai ki do

Si quieres estrujar una cosa,

procura que antes se dilate.

Si quieres debilitar una cosa,

procura que cobre fuerza primero.

Antes de aniquilar algo,

espera que florezca plenamente.

Si quieres privar algo a alguien,

primero habrás de darle lo bastante.

A esto se llama penetrar lo invisible.

Lo flexible vence a lo rígido.

Lo débil triunfa sobre lo fuerte.

ai ki do

Quien conoce a los demás, es sensato.

Quien se conoce a si mismo, es sabio.

Quien vence a otros, es fuerte.

Quien se vence a sí mismo, es poderoso.

Quien consigue sus propósitos, es voluntarioso.

Quien se contenta con lo que tiene, es rico.

Quien no abandona su puesto, es perseverante.

Quien no muere ni siquiera con la muerte, posee la vida.

Ai ki do

Conforme nos acercamos al siglo veintiuno, el mundo en el que vivimos se está volviendo cada vez más relativo. Puesto que existe adelante, también existe atrás. Debido a que existe arriba, también hay abajo. Dentro de este mundo relativista nada es absoluto en su corrección. No es posible, por ejemplo, que el norte sea correcto mientras el sur no lo sea. Ambos son simples “hechos”.

El único modo seguro de estar absolutamente en lo correcto es evitar ser atrapado en el torbellino de estos llamados hechos del mundo relativista y, en vez de ello, estar de acuerdo con los principios absolutos del Cielo y la Tierra. A la hora de establecer criterios de juicio, aquello que esté de acuerdo con los principios del Cielo y la Tierra es correcto, mientras que lo que no sea acorde con ellos es incorrecto.

La acción decisiva nace de una comprensión de aquello que está de acuerdo con los principios absolutos del Cielo y la Tierra. Una falta de comprensión en esto conduce al “esfuerzo irracional” o muri, cuya traducción literal es “falta de principio”, por lo cual debe ser evitado. Ésta siempre ha sido mi manera de pensar y la razón por la cual he evitado escrupulosamente actuar de maneras que implican un esfuerzo irracional o que van en contra de estos principios.

El aikido es esencialmente un camino para estar de acuerdo con el ki del Cielo y la Tierra. Muchos de los que están involucrados en el budo, sin embargo, tienden a hablar acerca de asuntos que son ilógicos o que implican un esfuerzo irracional, cosas que son imposibles. Pero mi forma de vivir es evitar hacer todo aquello que no esté de acuerdo con los principios.

tomado de la entrevista en el aikijournal http://www.aikidojournal.com/article?articleID=93〈=es

ai ki do